Guanajuato, Gto.— En vísperas de inaugurar su exposición Retablos Lubok, grabados populares para iconos modernos, el artista e investigador Alejandro Barreto ofreció en el Museo Iconográfico del Quijote una ponencia en la que traza un fascinante trayecto histórico del lubok, el grabado popular ruso, y su reinterpretación en clave mexicana contemporánea.
Orígenes del lubok y su papel en la cultura rusa
El lubok emergió en la segunda mitad del siglo XVII en Rusia, inspirado por técnicas de grabado en madera originarias de Alemania, Italia y Francia. Se trataba de estampas económicas, hechas inicialmente con xilografía sobre bloques de madera delgados—literalmente lub, el bast interno del tilo—y luego coloreadas a mano. Estas estampas, baratas y visuales, alcanzaron gran difusión entre la clase media y popular, y constituyeron la primera forma de “biblioteca visual” para quienes no accedían a libros impresos.
Con el siglo XVIII, el lubok incorporó técnicas más refinadas como buril o aguafuerte, lo que permitió mayor detalle, y en el siglo XIX pasó a utilizar la litografía, aumentando aún más su alcance. Los temas se diversificaron: religión, folclore, sátira, escenas cotidianas, epopeyas heroicas, noticias e incluso panfletos informativos, haciendo del lubok un híbrido entre cómic primitivo, propaganda y folleto popular.
Un ejemplo célebre es el Gato de Kazán, una representación satírica del zar Pedro el Grande como un felino enterrado, símbolo de la invertida jerarquía social. Durante conflictos bélicos como la invasión napoleónica, el lubok cumplió funciones informativas populares, reforzando un sentido de identidad y conciencia nacional.
El lubok como puente entre arte popular e innovación moderna
A pesar de ser rechazado por la élite cultural como arte burdo, a fines del siglo XIX e inicios del XX el lubok inspiró a figuras del vanguardismo ruso como Kandinski, Malevich, Larionov o Goncharova, quienes valoraron su sencillez y fuerza expresiva. Así, una forma considerada menor se transformó en influyente fuente estética.
La reinterpretación mexicana de Barreto
Barreto explica que su fascinación nació al aprender ruso y descubrir estas estampas populares —descritas en su época como zabavnye listy (“hojas cómicas”)— y su evolución desde iconos religiosos hasta sátiras populares . Su proyecto de doctorado en la UNAM enlazó esas raíces visuales con el espíritu gráfico de Posada y la estética popular mexicana.
En Retablos Lubok, presenta 24 piezas donde figuras como Cantinflas, Emiliano Zapata, imágenes del temblor de 1985 o escenas del centro histórico de la Ciudad de México son reinterpretadas en clave lubok: colores intensos, narrativa visual directa, humor y crítica social. Barreto busca que esta reinterpretación sirva como un espejo cultural: “quise que en Rusia nos vieran con algo más que el tequila o el nopal” —afirmó durante su presentación.
Exposición: un diálogo entre tiempos, técnicas y culturas
La exposición arranca hoy mismo en el MIQ. Combinando una sólida investigación histórica con lenguaje visual contemporáneo, Retablos Lubok no solo revive una tradición gráfica popular rusa, sino la integra a nuestra narrativa cultural mexicana. “El lubok fue espejo del pueblo ruso. Hoy, reinterpretarlo aquí es dialogar con nosotros mismos y con el mundo”, concluye Barreto.