San Miguel de Allende, Gto. – En las barricas de roble francés y americano que descansan en Viñedo San Miguel, el vino experimenta una transformación paciente y precisa. A través de una oxigenación controlada, los taninos se suavizan y el carácter de cada cosecha se realza, fusionando aromas de frutas maduras con sutiles notas de vainilla, chocolate y especias.
Este proceso de crianza no solo aporta complejidad y elegancia, sino que asegura una mayor longevidad en cada botella. En Viñedo San Miguel, el tiempo de reposo define la personalidad de sus vinos:
- Crianza: un mínimo de 6 meses en barrica.
- Reserva: alrededor de 12 meses.
- Gran Reserva: 18 meses o más.
Cada etapa busca equilibrar intensidad y fineza, reflejando tanto la calidad de las uvas cultivadas en la región como el savoir-faire detrás de su elaboración.
Ubicado en una de las zonas vitivinícolas con mayor proyección de México, Viñedo San Miguel representa el compromiso por producir vinos de altura que conecten, desde San Miguel de Allende, con paladares exigentes en México y el mundo.