San Miguel de Allende, Gto. — El Jardín Botánico El Charco del Ingenio reafirma su compromiso con la conservación y la educación ambiental mediante dos sesiones mensuales de observación de aves, diseñadas para distintos públicos pero unidas por un propósito común: conectar a las personas con la naturaleza y fortalecer la protección de este santuario ecológico único en el corazón del Bajío.
La primera sesión, en español, es gratuita y se realiza el primer sábado de cada mes. Dirigida especialmente a la comunidad local y hispanohablante, busca democratizar el acceso a la ciencia ciudadana y fomentar la apreciación de la avifauna residente y migratoria que habita el área protegida. La próxima edición será el sábado 7 de febrero a las 16:30 horas, con cupo limitado y registro previo al número 415.103.80.90 (a partir del 3 de febrero).
La segunda, Birdwalks 2025, se ofrece en inglés los segundos martes del mes, como parte de un programa estructurado que incluye actividades regulares durante todo el año. La sesión de febrero tendrá lugar el martes 11 a las 9:00 horas. El costo es de 250 pesos por persona (200 pesos para miembros del Jardín), y los recursos recaudados se destinan directamente a labores de conservación, monitoreo de especies, mantenimiento del sendero y programas educativos del jardín.
Ambas actividades cuentan con el respaldo técnico de The Cornell Lab of Ornithology, institución líder mundial en investigación y divulgación ornitológica, y se realizan en coordinación con la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO) y el Programa de Aves Urbanas (PAU) de San Miguel de Allende.
“Observar aves no es solo una actividad recreativa —es una forma de escuchar al territorio”, explica el equipo de educación ambiental del Jardín. “Cada participante, sea en español o en inglés, contribuye a generar datos valiosos, a sensibilizar sobre la importancia de los humedales y a sostener un espacio que alberga más de 200 especies de aves, muchas de ellas migratorias y amenazadas”.
El Charco del Ingenio sigue demostrando que la conservación es posible cuando la ciencia, la comunidad y el turismo responsable caminan juntos. Y esta primavera, con el regreso de las aves migratorias, hay más razones que nunca para salir al campo, levantar los binoculares y ser parte de una red que observa, cuida y valora la vida alada.
— Más información y registro: en la web del charco |
