Caminar por una ciudad sin demasiadas prisas tiene sus recompensas. En Dolores Hidalgo, una de ellas me esperaba en la calle Guerrero, en un pequeño café al que llegué casi por casualidad y del que salí con ganas de volver.
Venía caminando desde la nueva central de autobuses, un recorrido de unos 10 o 15 minutos hasta el centro. Suelo recorrer las calles aledañas para descubrir lugares que no necesariamente aparecen en los itinerarios habituales. Así encontré Mattina Café, en el número 14C, un espacio discreto que terminó convirtiéndose en una de mis paradas favoritas de la visita.
El lugar abrió hace cinco meses. Pequeño y cómodo, tiene un ambiente tranquilo que invita a quedarse un rato. La música también merece una mención: fue un 10 de 10. Sin embargo, lo que distingue a Mattina es la suma de pequeños detalles: el servicio, la panadería y el café de Oaxaca que utilizan.
La carta es amplia y mi primera elección fue un Orange Espresso. No esperaba encontrarlo allí y me sorprendió para bien. Estaba buenísimo, así, sin necesidad de adornarlo demasiado. Después probé el Egg Avocado, un bagel con huevo y aguacate que disfruté mientras dejaba pasar un poco el tiempo.
Más tarde llegó un Long Black, en su punto, acompañado de una concha de vainilla. Fue una combinación sencilla y muy bien lograda. Entre una bebida y otra, el café empezó a sentirse menos como una parada improvisada y más como uno de esos lugares que conviene tener presentes cuando se vuelve a una ciudad.
Mattina tiene algo que se agradece al viajar: te hace sentir cómodo sin pedir demasiado a cambio. Puedes llegar para desayunar, sentarte después de caminar por el centro o hacer una pausa antes de continuar el recorrido. El espacio es pequeño, pero eso también contribuye a su ambiente cercano; la atención completa la experiencia.
En Guanajuato Travel nos gusta encontrar estos sitios porque también forman parte de la manera en que conocemos un destino. Las plazas, los edificios y los recorridos son importantes, pero a veces una ciudad se queda con nosotros por una mesa junto a una taza de café, algo recién horneado y el tiempo suficiente para disfrutarlo.
Nosotros ya lo sumamos a nuestros favoritos. Nuestra experiencia merece un 10 de 10, y la dirección es fácil de guardar para la próxima visita: Mattina Café, calle Guerrero 14C, Dolores Hidalgo, Cuna de la Independencia Nacional.
Si estás por la zona, hazle un espacio en tu recorrido. Pide un café, mira la carta con calma y disfruta la música. Yo llegué por casualidad; la próxima vez, iré a propósito.
