Guanajuato, Gto., 29 de agosto de 2025.— Cada octubre, Guanajuato se transforma en un epicentro cultural que atrae a miles de visitantes, artistas y curiosos. Pero detrás del brillo de los reflectores y la majestuosidad de sus escenarios, el Festival Internacional Cervantino (FIC) guarda secretos, anécdotas y curiosidades que lo hacen único en el mundo. Más allá de su programación oficial, el Cervantino es una historia viva que se reinventa cada año.
Para empezar, el festival no nació como un evento internacional. Su origen se remonta a 1953, cuando el maestro Enrique Ruelas Espinosa, junto con estudiantes de la Universidad de Guanajuato, comenzó a representar los Entremeses Cervantinos en la Plaza San Roque. Lo que inició como una actividad universitaria se convirtió, en 1972, en un festival de alcance global gracias al impulso del gobierno federal y al entusiasmo de artistas como Dolores del Río, quien presidió el primer patronato oficial.
Desde entonces, el Cervantino ha sido testigo de momentos que parecen sacados de una novela. En 1973, una inundación obligó a suspender el festival. En 1985, el país se detuvo por el sismo del 19 de septiembre, y Guanajuato decidió cancelar la edición como señal de duelo. Aun así, el cartel oficial se imprimió, y algunos afirman que hubo funciones espontáneas en plazas y callejones, como si el espíritu cervantino se negara a desaparecer.
Uno de los aspectos más fascinantes del Cervantino es su relación con el espacio urbano. No hay otro festival en el mundo que utilice una ciudad entera como escenario. Desde las escalinatas de la Universidad hasta los túneles coloniales, cada rincón de Guanajuato puede convertirse en teatro, sala de conciertos o galería. En 1988, esta fusión entre arte y arquitectura fue reconocida por la UNESCO, que declaró a Guanajuato Patrimonio Cultural de la Humanidad.
El Cervantino también ha sido pionero en la inclusión de países y estados invitados. Desde el año 2000, cada edición celebra una dupla cultural que permite explorar contrastes y afinidades. Este 2025, Reino Unido y Veracruz compartirán el protagonismo, con propuestas que van del jazz experimental al son jarocho, del teatro shakespeariano a la danza afrocaribeña.
Y si hablamos de artistas, la lista es tan extensa como sorprendente. Por sus escenarios han pasado leyendas como Mercedes Sosa, Chavela Vargas, Plácido Domingo, Joan Manuel Serrat y José Carreras. Pero también ha sido trampolín para talentos emergentes que encontraron en Guanajuato su primer gran público internacional. El Cervantino no solo consagra, también descubre.
Este año, la programación incluye más de 140 funciones, 88 presentaciones en 17 foros, y la participación de 3,458 artistas de 31 países. Entre los imperdibles están el concierto de Sam Eastmond con las Bagatelles de John Zorn, el performance NeoArctic de Hotel Pro Forma, la ópera Elektra dirigida por Stefan Lano, y la obra Terebrante de Angélica Liddell, que desafía las convenciones del flamenco.
Pero quizás lo más sorprendente del Cervantino es que, a pesar de su escala, sigue siendo profundamente íntimo. Caminar por Guanajuato durante el festival es encontrarse con músicos ensayando en callejones, actores improvisando en plazas, y espectadores que se convierten en parte del espectáculo. Es un festival que no se mira desde la butaca, se vive desde la calle.
Así que si creías conocer el Cervantino, piénsalo de nuevo. Porque cada edición es una nueva historia, y cada visitante se convierte en protagonista. Este octubre, Guanajuato no solo será sede de un festival: será el escenario de miles de encuentros irrepetibles.
Festival Internacional Cervantino 2025
Del 10 al 26 de octubre
Invitados de honor: Reino Unido y Veracruz
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