Guanajuato capital — Lo que alguna vez fue tierra de mineros, de caminos coloniales y arquitectura barroca, hoy se transforma en un territorio que apuesta por la diplomacia sensorial como vía para conectar con el mundo. Bajo la dirección de Lupita Robles León, titular de la Secretaría de Turismo e Identidad, Guanajuato se consolida como un actor emergente en la escena internacional del vino y las bebidas espirituosas.
Con una visión que entrelaza hospitalidad, estrategia territorial e identidad cultural, la secretaria ha liderado una agenda ambiciosa que sitúa al estado en el centro de los reflectores globales. Esta semana, durante la presentación oficial del Calendario de Vendimias 2025, se anunciaron dos eventos que marcarán un antes y un después en la industria enoturística nacional:
- Guanajuato será sede del Día Internacional del Sommelier en 2026,
- Y trabaja ya para albergar en 2027 el Spirits Selection by CMB, el concurso internacional que reconoce las mejores bebidas espirituosas del mundo.
Los anuncios llegan acompañados de resultados. En la edición 2025 de los prestigiosos Decanter World Wine Awards, Viñedo San Miguel obtuvo la única medalla de oro para México con su Blend Reserva 2019, calificado con 95 puntos. Un logro que no sólo celebra el viñedo de San Miguel de Allende, sino que reafirma el potencial del estado como productor de vinos de clase mundial.
Este galardón se suma a una destacada participación guanajuatense: casas como Tres Raíces y Los Remedios también fueron premiadas con medallas de plata y bronce, lo que posiciona a Guanajuato entre las regiones más sólidas del país en cuanto a calidad y consistencia vitivinícola.
Bajo la estrategia “Guanajuato Sí Sabe”, impulsada desde la Secretaría de Turismo e Identidad, se construye un nuevo ecosistema de experiencias donde el vino, el mezcal, la gastronomía y el paisaje dialogan con un visitante que busca vivencias auténticas y de alto valor cultural.
Con más de 12 mil visitantes estimados para las vendimias de este año y una derrama económica proyectada en 11.6 millones de pesos, el modelo va más allá de la estadística: prioriza el arraigo, la formación de capital simbólico y la creación de un relato duradero.
Lo que distingue a Guanajuato no es solo su capacidad de organizar eventos, sino su determinación por insertar al estado en el mapa mundial de la cultura del sabor con identidad propia. No hay aquí imitaciones ni simulaciones: los proyectos crecen con raíz local, pero con mirada global.
La secretaria Lupita Robles León ha sido clave en articular los esfuerzos entre productores, municipios, asociaciones, organismos internacionales y actores privados, logrando un equilibrio poco común entre política pública y proyección de marca territorial.
Hoy, Guanajuato no sólo se degusta: se respeta, se reconoce y se celebra.