En el histórico barrio que lleva su nombre, el Templo de San Juan de Dios guarda una de las historias más conmovedoras de vocación asistencial y caridad cristiana de San Miguel de Allende. Este templo del siglo XVIII no es solo un monumento arquitectónico, sino el testimonio vivo de siglos de cuidado hospitalario que marcaron profundamente la vida social y espiritual de la ciudad.
La historia de este complejo religioso se remonta a 1753, cuando el padre Juan Manuel de Villegas, de la orden hospitalaria de San Juan de Dios, inició la construcción de un hospital que atendería las necesidades médicas de los habitantes de San Miguel el Grande. Los religiosos conocidos como “Juaninos” tomaron la administración de este hospital, que funcionó ininterrumpidamente hasta 1957, convirtiéndose en una institución fundamental para la salud pública de la región durante más de dos siglos.
El templo actual, cuya construcción comenzó en 1770 bajo la supervisión del mismo padre Villegas, se erigió junto al hospital formando un complejo asistencial que incluía también un cementerio que funcionó hasta 1940. La arquitectura sobria del templo contrasta con la importancia de su misión: en su interior se venera la imagen de San Rafael Arcángel, patrono de los enfermos, recordando la vocación sanadora que caracterizó este lugar. Este rincón de San Miguel de Allende es un testimonio silencioso de la medicina colonial y la caridad cristiana, donde la fe y la ciencia se unieron durante siglos para aliviar el sufrimiento humano.