Contemplando la pequeña plaza de San Francisco desde su elegante fachada de cantera coral, el Templo de San Francisco se presenta como uno de los ejemplos más espectaculares del arte religioso novohispano en San Miguel de Allende. Construido por los franciscanos a partir de 1778 y completado más de dos décadas después, este templo del siglo XVIII ha sido catalogado por los expertos como poseedor de “la fachada churrigueresca más bella de la ciudad”.
La magnificencia de su portada principal desafía cualquier categorización arquitectónica simple. Los especialistas debaten si su estilo es “barroco”, “churrigueresco puro”, “rococó” o una fascinante combinación de todos, pero lo que resulta indiscutible es la maestría del trabajo en cantera que adorna cada centímetro de su superficie. En esta sinfonía de piedra tallada se distinguen las figuras de diversos santos, encabezados por San Francisco de Asís en el ápice, junto con San Juan, la Inmaculada Concepción y otras figuras sagradas que parecen emerger de la piedra con vida propia.
Construida a finales del siglo XVIII, esta obra de color coral representa uno de los mejores ejemplos de arquitectura churrigueresca en el estado de Guanajuato, inspirada en el estilo del arquitecto español José Churriguera. El templo y su antiguo convento no solo son testimonio de la profunda tradición franciscana en San Miguel de Allende, sino que también se han convertido en uno de los espacios más solicitados para ceremonias nupciales, donde la belleza arquitectónica se une con la espiritualidad en un marco incomparable.