Guanajuato, Gto., 14 de octubre de 2025 — El 53º Festival Internacional Cervantino vivió una de sus noches más vibrantes con la presentación conjunta del Ballet Folklórico de México de Amalia Hernández (BFMAH), la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Guanajuato (OSUG) y el grupo Mono Blanco en la Explanada de la Alhóndiga de Granaditas. Un despliegue de música, danza y tradición que reafirmó el poder de las expresiones culturales mexicanas ante un público entregado.
Bajo la dirección de Juan Carlos Lomónaco, la OSUG abrió con la imponente “Sinfonía India” y el ballet de “Los Mayas”, mientras el BFMAH iluminó el escenario con un repertorio que incluyó sones, mambos, danzones y un espectáculo de jaripeo acompañado de mariachi. La energía alcanzó su punto máximo con “Huapango” de José Pablo Moncayo y “La danza del Venado”, seguidos por un popurrí de mambos de Dámaso Pérez Prado, donde el “Mambo No. 5” desató el baile entre artistas y asistentes.
Como parte del Homenaje a Veracruz, el grupo Mono Blanco ofreció una selección de sones jarochos como “Morenas”, “Carpintero”, “Coco” y “El mundo se va acabar”. El clímax llegó con “La Bamba”, acompañada del tradicional baile del moño y mojigangas, que provocaron ovaciones y zapateado colectivo.
Entre los asistentes, la familia Becerra, proveniente de Guadalajara, compartió su emoción: “Cada año venimos y por eso ahora se me hizo muy especial”, comentó Josefina Becerra, quien ha asistido al festival por más de 15 años junto a su esposo Urbano y su nieta Génesis.
Con más de seis décadas de historia, el BFMAH es la agrupación más representativa de danza folclórica en México. La OSUG, también fundada en 1952, es orquesta residente del Cervantino. Mono Blanco, surgido en 1977, ha sido clave en la revitalización del son jarocho como expresión comunitaria.
Teatro con alma: Chula The Clown conmueve en el Teatro Juárez
Previo al espectáculo en la Alhóndiga, el Teatro Juárez recibió a Gabriela Muñoz, quien presentó Julieta, un unipersonal que reflexiona sobre la vejez, la soledad y la memoria. Acompañada por la música de Natalia Lafourcade, interpretada por la Banda de Música del Estado de Guanajuato, Chula The Clown construyó un universo íntimo donde el humor y el drama se entrelazan.
Julieta, encerrada en su casa de muros verdes, sale al encuentro del público para compartir sus recuerdos, buscar compañía y provocar risas con gestos mínimos y ocurrencias entrañables. La obra, cargada de sensibilidad, convirtió al público en cómplice de sus emociones, sus pérdidas y sus búsquedas.