Danza contemporánea, circo y acrobacias aéreas se encontraron con la arquitectura de Guanajuato en un espectáculo gratuito que unió a artistas de México y Francia durante la jornada inaugural del FIC 54.
La Plaza Allende dejó de ser solamente un punto de encuentro en el centro histórico de Guanajuato para convertirse en un escenario a cielo abierto. La noche del sábado 3 de octubre, Vértigo sorprendió al público del Festival Internacional Cervantino con una propuesta que llevó la danza, el circo y las acrobacias a las alturas, integrando el cuerpo de los intérpretes con el espacio urbano.
Desde los ensayos, el montaje despertaba la expectativa de presenciar algo distinto. Para quienes siguieron de cerca su preparación, la combinación de movimientos aéreos, equilibrio y danza en un espacio público ofrecía una experiencia poco habitual en el Cervantino, al menos en la memoria de quienes la presenciaron. La presentación convirtió el cielo y la arquitectura colonial de Guanajuato en parte de la escena.
El espectáculo reunió a 16 intérpretes de México y Francia en una colaboración internacional que combinó la creación contemporánea con el trabajo colectivo. El proyecto contó con la participación de Chaillot – Théâtre National de la Danse, bajo la dirección artística de Rachid Ouramdane, y la coproducción de agrupaciones mexicanas como Cirko de Mente.
En lugar de separar al público del escenario, Vértigo propuso una relación directa con el entorno. La Plaza Allende, conocida por la escultura del Quijote y Sancho, se convirtió en un espacio donde los movimientos de los artistas dialogaron con la arquitectura y la presencia de los espectadores. La experiencia no dependía únicamente de observar una función, sino de encontrarse con ella en medio de la ciudad.
La propuesta integró danza contemporánea, circo, acrobacia de gran altura y música en vivo. Los ejercicios de equilibrio y las rutinas aéreas pusieron el riesgo físico en primer plano, mientras la composición visual transformaba cada movimiento en parte de una escena de gran escala. La altura, el espacio abierto y la cercanía con el público dieron al montaje una dimensión distinta a la de un escenario convencional.
La música también tuvo un papel central. El músico y compositor francés Christophe Chassol, en colaboración con Japhet Boristhene, desarrolló el diseño sonoro que acompañó la presentación. Sus ultra scores, caracterizados por la integración de armonías de jazz y sonidos del entorno, marcaron el ritmo de las secuencias y establecieron un diálogo entre la música, el movimiento y el ambiente de la plaza.
Con entrada gratuita, la función convocó a una multitud alrededor del espacio escénico. La respuesta del público acompañó una propuesta que combinó la tensión de las acrobacias con la poesía visual de los cuerpos suspendidos y en movimiento, haciendo de la participación de los espectadores una parte importante de la experiencia.
La presencia de artistas franceses y mexicanos también reflejó el espíritu de intercambio cultural de esta edición del Cervantino, que tiene a Francia como país invitado de honor. Más que trasladar una obra a Guanajuato, Vértigo encontró en la ciudad un espacio para construir una experiencia compartida entre intérpretes, arquitectura y audiencia.
Para quienes visitaron Guanajuato durante la jornada inaugural del FIC 54, la presentación fue una oportunidad para descubrir otra forma de vivir el festival: el arte fuera de los recintos tradicionales, en contacto directo con las calles y plazas que forman parte de la identidad de la ciudad. En la Plaza Allende, la gravedad se convirtió en desafío y el espacio público, en escenario.
