La creación del colectivo francés (LA)HORDE reunió al Ballet Nacional de Marsella, al músico Rone y a 17 bailarines mexicanos en una propuesta escénica que explora la violencia y la capacidad de reconstrucción de las comunidades.
Una cantera de mármol, música electrónica y cuerpos en constante movimiento marcaron la llegada de Room with a View al 54 Festival Internacional Cervantino. En dos funciones en el Auditorio del Estado, artistas mexicanos y franceses compartieron una propuesta de danza contemporánea que convirtió el escenario en un espacio para reflexionar sobre la violencia, la resistencia social y la esperanza.
La obra parte de una imagen contundente: una cantera en explotación que sirve como entorno para una coreografía de gran intensidad. En ese espacio, los movimientos de los bailarines y la música electrónica en vivo construyen una experiencia escénica que aborda la fractura social, pero también la posibilidad de recuperar la fuerza colectiva.
El montaje reúne al colectivo francés (LA)HORDE, el Ballet Nacional de Marsella, el compositor y músico Rone —nombre artístico de Erwan Castex— y una delegación de 17 bailarines mexicanos. La dirección artística está a cargo de Marine Brutti, Jonathan Debrouwer y Arthur Harel, quienes encabezaron la adaptación de la pieza original, concebida para el Théâtre du Châtelet de París.
Uno de los elementos centrales de Room with a View es la relación entre música y movimiento. La composición electrónica no acompaña desde un segundo plano, sino que participa en el desarrollo de la coreografía y en la construcción de su intensidad dramática. Rone explicó que buscaba una creación en la que ambas disciplinas se integraran, lejos del formato de un concierto convencional con bailarines.
La versión presentada en Guanajuato fue resultado de un proceso de montaje particularmente intenso. Mientras la creación original tomó seis meses, la adaptación mexicana se preparó en un mes, con el trabajo conjunto de los intérpretes y el equipo artístico francés.
Más allá de su dimensión física y visual, la obra plantea una reflexión sobre las experiencias que comparten distintas sociedades. Para Rone, los temas que aborda trascienden el contexto en el que fueron concebidos: “Los temas por desgracia son universales; al principio hablan de nosotros y luego nos damos cuenta de que hablan de todos”.
Esa mirada se refleja también en el desenlace. Aunque la pieza atraviesa situaciones de tensión, sus creadores consideraron importante cerrar con un mensaje de esperanza. La intención, explicó el músico, era que el público terminara la función con ganas de luchar, en lugar de quedarse únicamente con el peso de las imágenes.
La participación de los bailarines mexicanos añadió una dimensión de intercambio cultural al proyecto. La adaptación permitió que una creación francesa encontrara nuevas formas de expresión mediante el trabajo con intérpretes de nuestro país, en una colaboración que puso en común distintos procesos y experiencias artísticas.
Room with a View formó parte de la programación del Cervantino 2026, edición en la que Francia participa como país invitado de honor, en el marco de los 200 años de relaciones diplomáticas entre México y Francia.
La propuesta llevó al Auditorio del Estado una forma de creación escénica que combina experimentación y reflexión social. Su mensaje final apunta a la posibilidad de reconstruir desde lo colectivo: frente a la violencia y la ruptura, el movimiento, la música y el encuentro entre artistas abren un espacio para imaginar un futuro distinto.
