La primera semana del 54 Festival Internacional Cervantino (FIC) convirtió a Guanajuato en un punto de encuentro para la música, la danza y el teatro. Del 5 al 11 de octubre, disfrutamos propuestas que nos hicieron bailar, reír, reflexionar y descubrir otras culturas. Ni el frío ni la lluvia detuvieron a quienes salieron a vivir esta fiesta artística.
El recorrido comenzó con el Ballet Folklórico de la Universidad de Guanajuato, que celebró los ritmos del norte de México, y continuó con experiencias que rompieron las reglas convencionales, como Se hará lo que el público quiera, de Omar Córdova y Sociedad de Impro Brutal, donde los asistentes decidieron qué música escuchar.
La tradición también encontró nuevas formas de expresión. La Orquesta Típica Yukalpetén compartió los sonidos de Yucatán, mientras el Ensamble A Tempo exploró la relación entre música e imagen en el Templo de la Compañía. Desde Uruguay, la coreógrafa Tamara Cubas presentó Sea of Silence, una obra que invitó a reflexionar sobre la migración a través del movimiento y las imágenes.
La semana nos llevó por distintos universos: el jazz de la Orquesta Moderna, las raíces musicales de Guerrero con Yolotecuani, la danza galesa de Osian Meilir, el hip hop y reggae maya de Pat Boy con Báat Paxx, y la energía electrónica de artistas como Debit, Hervé y MazelFreten. También hubo espacio para la ópera, con Adriana Mater, y para la música sinfónica, con la Orquesta Filarmónica de la UNAM.
El teatro aportó momentos de humor y reflexión con obras como Ubu Rey, Un polvo no se le niega a nadie y Tragùdia. El canto de Edipo. La danza flamenca llegó con la Compañía Antonio Gades y Carmen, mientras Leïla Ka, con Maldonne, exploró la identidad, la feminidad y la libertad a través del movimiento.
Uno de los encuentros más entrañables fue El viajero de los cuatro rumbos, presentado por Mushamukas Ensamble de Contrabajos y Escena RAUXA en Casa FIC. La música condujo a niñas, niños y adultos por historias sobre la humanidad, los dinosaurios y el futuro. Otro momento especial fue Alma mía, un homenaje a María Grever, donde la Orquesta Sinfónica Juvenil Vientos Musicales, el Coro de Comonfort y Denise Gutiérrez celebraron el legado de esta compositora guanajuatense.
El fin de semana también tuvo sabor a fiesta. Samoyedo rindió homenaje a la música tejana, la Comparsa de Cuernudos de Calnali llenó las calles de tradición y color, y Moebius Teatro Clown convirtió los tropiezos de Pianina en oportunidades para reír y seguir adelante. La Banda de Música del Estado de Guanajuato y la Compañía de Ópera de Saltillo, por su parte, reunieron grandes voces y melodías en Aliento colectivo: grandes coros de la ópera.
A esta diversidad se sumó Noire, del estudio francés NOVAYA, una propuesta que combina realidad aumentada y memoria histórica para narrar la lucha de Claudette Colvin contra la segregación racial en Estados Unidos.
El Cervantino continúa
Esta primera semana nos recordó que el Cervantino es mucho más que una cartelera: es la oportunidad de encontrarnos con otras culturas, redescubrir nuestras tradiciones y dejarnos sorprender por expresiones artísticas que quizá nunca habíamos imaginado.
En Guanajuato Travel hemos disfrutado este recorrido junto al público, entre escenarios llenos, aplausos, música y momentos que permanecen en la memoria. Y lo mejor es que todavía hay mucho por vivir.
La segunda semana ya está aquí. Guanajuato vuelve a abrir sus calles y recintos para recibir nuevas historias, artistas y emociones. La invitación es sencilla: consultar la programación, elegir una función y salir a descubrir lo que el Cervantino todavía tiene preparado.
