La exposición del MAHG exploró la relación entre arte, esoterismo y destino; su programa público reunió a más de 6 mil participantes en 93 actividades.
León, Guanajuato.— Durante 137 días, casi 35 mil personas entraron al Museo de Arte e Historia de Guanajuato (MAHG) para acercarse a una exposición que planteó una pregunta poco habitual: ¿qué ocurre cuando el arte se encuentra con nuestra necesidad de interpretar el destino?
Bajo el signo de Saturno. Adivinación en el arte cerró su permanencia en el museo el pasado 2 de agosto con 34,688 visitantes y un programa público que sumó 6,444 participantes en 93 actividades, convirtiéndose en una de las propuestas de mayor convocatoria de la programación del MAHG en 2026.
La exposición permaneció en León del 19 de marzo al 2 de agosto como parte del programa de itinerancias del Museo Nacional de Arte (MUNAL), diseñado para favorecer la circulación del patrimonio artístico y acercar exposiciones de relevancia nacional a públicos de distintas regiones del país.
Su propuesta curatorial llevó al público por una relación poco explorada entre las artes visuales y distintas prácticas destinadas a interpretar aquello que permanece fuera de nuestro conocimiento: espiritismo, clarividencia, astrología, quiromancia y cartomancia.
La respuesta comenzó desde el primer día. La inauguración reunió a 1,650 personas, una cifra que el museo reportó como histórica y que anticipó el interés que la muestra mantendría durante los meses siguientes.
Pero el recorrido por las salas fue apenas una parte de la experiencia. Alrededor de la exposición, el MAHG construyó una programación que permitió abordar sus contenidos desde la conversación, la investigación, el cine, la lectura, el juego y la creación artística.
Las 32 visitas guiadas reunieron a 956 personas, mientras que las siete visitas nocturnas convocaron a 933 visitantes. Estas últimas surgieron a partir del interés del público por conocer la exposición fuera del horario habitual del museo.
Las conferencias fueron otro de los principales puntos de encuentro. Se realizaron 14, con una participación acumulada de 1,628 personas. Entre ellas destacó Brujería y hechicería en la Villa de Celaya durante el siglo XVII, impartida por el maestro Pablo Pérez Joya, que reunió a cerca de 550 asistentes.
También participó David Cáliz, curador de la exposición, quien compartió con el público los orígenes del proyecto y las decisiones detrás de su propuesta curatorial.
La exposición encontró además una vía para acercarse a las familias. Los 21 talleres familiares reunieron a 387 personas y utilizaron recursos como el grabado, el collage, la pintura, la escultura, el dibujo y la fotografía para convertir algunos de los conceptos de la muestra en experiencias creativas.
Así, ideas que podían resultar distantes —como las artes adivinatorias, el simbolismo o la relación entre imagen y pensamiento esotérico— encontraron una forma más cercana de explorarse a través de la creación y la convivencia.
El interés también alcanzó a adolescentes y jóvenes, para quienes la exposición abrió una conversación alrededor de temas como la identidad, el destino y las distintas maneras de interpretar el mundo.
En las salas del MAHG se reunieron cerca de 200 piezas entre pintura, dibujo, grabado, fotografía, escultura y documentos. El recorrido partió de la donación de la carta astral del escritor y poeta francés Jean Schuster, realizada por André Breton, fundador del movimiento surrealista, para construir a partir de ella una aproximación a la presencia de prácticas simbólicas en la producción visual de finales del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX.
La exposición se articuló en cuatro núcleos: “Nigromancia. Invocar a los muertos”, dedicado al espiritismo y su impacto cultural en México; “Clarividencia”, centrado en la cartomancia y la quiromancia; “Astrología. Consultar las estrellas”, sobre la relación entre los cuerpos celestes y la vida humana, y “Terror cósmico. La incertidumbre del futuro”, que abordó la posición del ser humano frente a la inmensidad del universo.
El programa continuó hasta el cierre con actividades que ampliaron las preguntas planteadas por la muestra. Hubo conferencias sobre tarot y artes visuales y se presentó El espiritismo seduce a Francisco I. Madero, de la historiadora Yolia Tortolero, publicación dedicada a explorar la presencia del espiritismo en la vida de Francisco I. Madero y su posible influencia en su pensamiento y actuación política.
A esto se sumaron siete actividades de cine, con 248 asistentes; seis acciones de fomento a la lectura, que reunieron a 390 participantes, y cinco espacios incidentales, con 252 personas.
Las cifras permiten mirar el impacto de la exposición desde dos dimensiones: 34,688 personas recorrieron sus salas y otras 6,444 participaron en las actividades construidas alrededor de ella. La primera cifra habla de convocatoria; la segunda, de una exposición que consiguió extenderse más allá de sus piezas para convertirse en un espacio de conversación.
Bajo el signo de Saturno. Adivinación en el arte llegó a Guanajuato como parte de una itinerancia del Museo Nacional de Arte, pero durante su permanencia en el MAHG adquirió una respuesta propia. Su cierre deja el registro de una exposición capaz de llevar al público desde el arte hacia preguntas más antiguas y persistentes: qué nos depara el futuro, cuánto podemos conocer de él y por qué seguimos buscando respuestas en aquello que no podemos explicar.

